Facebook
es a veces un foro de debates estériles y sin fundamento, que acompañados para
algunos de la ventaja del anonimato acaban siendo una olla a presión que no termina
por desahogarse nunca del todo. Pero en ocasiones es un espacio donde volcar
reflexiones y confrontarlas de manera tranquila con los demás. Omaima se ha
acercado a verme mientras mantengo una de estas conversaciones interesantes con
algunos amigos en facebook.
- Te veo
muy excitado, como cuando te compras el libro de algún poeta que no conoces…
- Siempre
me pongo nervioso cuando descubro algo nuevo.
- ¿Por
facebook? Todo el mundo habla de la libertad de las redes sociales, pero como
mis responsables adultos controlan mi actividad en ellas, no sé a qué se
refieren con eso de libertad, ni les veo mucho entretenimiento.
- Pues de
libertad precisamente estaba hablando con algunos amigos en este momento,
aunque ninguno sabemos muy bien qué significa esa palabra tan bonita, tan peleada
a lo largo de la historia y, me parece, tan utilizada interesadamente en
algunas ocasiones. Por ejemplo cuando, interesadamente, se utiliza para
refunfuñar sobre la educación en el buen uso de las redes sociales, y sus
límites.
- Sé que
esa pulla iba por mí, pero no voy a picarme… De todos modos… ¿qué es la
libertad?
- Pues yo
no lo sé, pero si te devuelvo la pregunta nos vamos a quedar peor de lo que
estábamos: sin definir la libertad y con un sentimiento amargo de frustración.
Así que si te parece podemos buscarle una definición entre los dos.
- Vale.
Empiezo yo: libertad es acostarme a la hora que me da la gana, entrar en todas
las redes sociales, hablar con quién quiera, ir al instituto sólo cuando me
apetezca, comer sólo la comida que me
gusta…
- Ya lo
pillo, ya… Libertad es hacer lo que uno quiere en cada momento, ¿no es así?
Vivir sin mesura, dice una canción de un grupo de hip hop que les gusta a
algunos amigos mios.
- No lo
sé… quizás si sólo como lo que me gusta enfermaría y terminaría por no poder
hacer nada de lo que quiero, y eso no es libertad.
- Como es
habitual nos cuesta menos acercarnos a una definición compleja a través de su
opuesto. No sé todavía lo que es la libertad, pero desde luego sé que no es
hacer en cada momento lo que a uno le apetece, y mucho menos sin mesura. Por
otro lado, comentaban algunos amigos en facebook que libertad es tener
capacidad de elegir, confiar en uno mismo y desconfiar del resto, cuestionar de
manera crítica a las mayorías, y lo ligan al respeto y al civismo, y sobre todo
a la información veraz. Pero otra cosa de la que estoy seguro es de que la definición de libertad no es un aforismo.
- A lo
mejor tiene que ver con la política. A mí me suena a política, democracia,
cosas así.
- A mi me
ha extrañado que ninguno de mis amigos haya ligado la libertad de alguna manera
con los derechos, que intuyo que van a tener un papel importante en su
definición., sobre todo porque no tienen ningún papel en la definición
postmoderna que es errónea. Pero estamos poniendo sobre la mesa demasiadas
cosas a la vez. Por un lado, la libertad como cuestión interna, individual; y
por otro como cuestión política. Ahora veremos que no siempre han estado los
dos elementos sobre el tapete cuando los pensadores han discutido este tema a
lo largo de la historia. Así que vamos a hacer un pequeño repaso, si te parece,
porque como dijo John Maynard Keynes: “para la emancipación de la mente es
imprescindible hacer un estudio de la historia de las opiniones”.
- Y como
dijo Dexter Morgan: “vamos por partes”.
- Según
Hanna Arendt, la cuestión de la libertad como asunto filosófico aparece de
manera más o menos tardía, a partir de la introducción por parte de Pablo y
Agustín de Hipona del concepto de libre albedrío en la cultura
occidental cristiana. Antes, tanto en Grecia como en Roma la libertad era un
concepto del todo político. No se discutía en cuanto a la capacidad del
individuo de hacer o no lo que quiere, o en cuanto a la existencia natural de
libertad dentro de él, sino en cuanto a las relaciones entre los individuos y la
polis.
- Sin
embargo en el cristianismo el lirbre albedrío es una cuestión fundamental, igual que en el
Islam. Por eso dios puede juzgar a las personas, porque son responsables de sus
actos.
- Antes
también podían ser juzgados, pero en función de la incompatibilidad de sus
actos con la buena marcha de la polis.
- Es
decir, que antes la libertad estaba fuera y ahora dentro de la persona. A
partir del cristianismo se convierte en una parte del reino del pensamiento.
Una especie de libertad interior.
- De
alguna manera es así. A partir de Agustín de Hipona la libertad es una
capacidad interna del individuo, que está unida a él de forma natural y en
cualquier momento, pero yo no estoy de acuerdo. Me veo más cerca de la
definición griega porque liga la libertad a la acción. Y también le daban un
valor intrínseco y natural, aunque de manera distinta, otros filósofos como John Locke, que no es un personaje de
la serie Perdidos:
La
libertad natural del hombre debe hallarse por fuera de todo poder superior en
la tierra, y no sujeta a la autoridad legislativa del hombre, sino sólo
observar la ley de la naturaleza para ejercer su regla.
- Es
decir, que sentada en el sillón sin hacer nada, según Agustín de Hipona sería
libre porque mi libre albedrío es inseparable de mí; pero según opinas
tú, sentada en el sillón yo no soy libre. Según la visión de Hipona, soy libre
incluso estando en la cárcel.
- Hanna
Arendt lo dice tajantemente: “La raison d’etre de la política es la
libertad, y el campo en el que se aplica es la acción”. Creo que la libertad no
es una cuestión metafísica, ligada a las esencias del ser humano y alojada en
las profundidades de su mundo interior. Desde mi punto de vista la libertad es
más un término adjetivo que sustantivo. Tiene más sentido libre que libertad.
- Pero
para que exista el término adjetivo libre debe existir un término
sustantivo en acción, ¿no es así? Debe haber personas (sustantivo) libres
(adjetivo), pensamientos (sustantivo) libres (adjetivo), acciones libres, etc.
Por eso no existe la libertad del sofá. Sin embargo, de este modo la libertad
parece una obligación, como cuando Rousseau decía que había que obligar a los
hombres a ser libres.
- Has
dicho algo muy interesante. Has usado la palabra obligación.
- Creo que
es una de las palabras que menos me gustan… a mí y a la sociedad entera.
- Nuestra
sociedad vive en lo que Lipovetsky llama el crepúsculo del deber. Aunque
deber y obligación no son lo mismo. De hecho, el deber es un tipo de
obligación.
- La gente
está harta de tiranías, dictaduras, códigos morales impuestos por la religión o
los gobiernos. Creo que el deber tiene una mala fama merecida.
-
Probablemente su mala fama es merecida si atendemos a la historia del deber.
Las sociedades humanas han hecho un viaje muy largo para llegar hasta la
democracia, y todavía queda mucho por hacer. Pero a mí me parece que recuperar
el deber es fundamental para llegar hasta otro concepto central de la libertad
que es el de derecho. De todos modos, nos estamos adelantando un poco. Hay
algunas cuestiones que ver antes de eso. Por ejemplo, por zanjar la referencia
a Hanna Arendt, no estoy del todo de acuerdo en que el marco en el que la
libertad actúa sea el político. Más bien creo que el nivel en el que tiene
sentido la libertad en primer lugar es la ética.
- Siempre
terminamos en lo mismo. También dijimos que la principal función del sistema
educativo debe ser ética, porque esa es la principal función de la
inteligencia: dirigir nuestro comportamiento.
- Ya
conoces a José Antonio Marina, uno de los filósofos que más me han influido. El
define la ética con una metáfora relacionada con el mar. Al igual que a Séneca,
las imágenes del mar y de la navegación le fascinan. Dice que los temas de los
que trata la ética son tres:
Cómo
mantenerse a flote, cómo construir una embarcación y gobernarla, y como
dirigirse a puerto. Sobrevivir, navegar y elegir rumbo son los
decisivos niveles éticos.
Y en mi
opinión, en ese nivel ético vive el ser humano, no por una elección individual
y voluntaria, sino por su propia naturaleza. La supervivencia, nuestra
identidad, proyectos y relaciones con los demás, y la dirección de nuestras
acciones a buen puerto son la constante de la vida humana. Por eso la ética no
es una disciplina que decidamos estudiar algunos frikies a los que nos
gusta comernos la cabeza, sino el terreno en el que se desarrolla la vida de
todas las personas y en el que está en juego su felicidad, sean o no
conscientes de ello.
- Es
decir, que yo vivo en el nivel ético quiera o no quiera.
- Que yo
sepa no vives bajo las leyes de la selva.
- Tú no
conoces mi instituto… pero en fin… te entiendo. En mi instituto muchas
carencias tienen que ver con la falta de ética. Cuando ésta falla entra la
selva. Es como volver a las cavernas.
- Creo que
a partir de la definición ética de libertad puede construirse el resto de
niveles, ya que es en el nivel ético en el que el ser humano se juega la supervivencia.
El nivel político viene después, ya que soy de la misma opinión que
Aristóteles.
- De eso
hemos hablado otras veces. Aristóteles considera la ética una herramienta para
la felicidad personal, y la política para la felicidad pública. Es decir, la
política es algo así como la ética en plural.
- Y no
tiene sentido el plural sin los singulares. Sería como tener gente sin
personas.
- ¿Y no
tiene nada que ver con la libertad la libertad de elegir?
- Que la libertad
de elección sea la definición de libertad plantea un problema
tautológico. Hemos incluido el término que queremos definir, libertad, en la propia definición. Desde luego hay
elecciones (sustantivo) libres (adjetivo), y esto encaja con los rasgos que le
hemos ido dando antes a nuestra definición de libertad. Podemos estudiar qué
rasgos tiene a su vez una elección libre, pero eso me parece un tema de estudio
posterior, porque dependerán de la definición de libertad que encontremos. En
cualquier caso, la libertad de elección no puede ser la definición de libertad
porque nos encierra en un bucle teórico por culpa de su tautología.
- Creo que
necesito un resumen de lo que hemos hablado antes de continuar. La libertad ha
sido planteada históricamente como un problema político e individual, como algo
social o inherente al ser humano. Sin embargo, parece que el nivel previo
debería ser ético, es decir, es social pero no se da primero en la política.
Por otro lado, no consiste en hacer cada uno lo que quiere en todo momento,
pero… ¿no está nuestra sociedad muy vinculada a la idea inmanente de libertad?
¿Y no está, además, en nuestra sociedad muy definida la libertad en función de
la gratificación inmediata, en el “haz lo que te apetece sin mesura”?
- Las
definiciones descafeinadas de libertad, aquellas que tienen que ver con el “haz
lo que quieras” se han vestido con trajes muy diversos en la actualidad, y
pretenden imponerse por varias razones. La primera y fundamental es que sólo
desde esa definición de libertad como algo inmanente puede esconderse la
desigualdad real en el acceso a determinados bienes, a la vez que se incentiva
un consumo desenfrenado. Haz lo que quieras y cuando quieras significa compra
lo que quieras cuando quieras.
- ¿Y si no
tengo el mismo dinero que otro para comprarlo?
- No pasa
nada por dos razones. La primera es que como la libertad es inherente al ser humano y está
dentro de ti sigues siendo libre (hasta en la cárcel, ¿recuerdas?). Y la
segunda es que lo que está en juego cuando hablamos del acceso a los recursos
es la igualdad. Desde un punto de vista liberal esa desigualdad no invalida la
definición de libertad, pero sobre la igualdad hablamos mejor en otro momento.
- Pero
entonces la libertad parece una trampa.
- La
definición liberal de libertad es el siguiente paso en la historia de las
opiniones por el que tenemos que pasar. Y por suerte para ti es simple, así que
no voy a darte mucho la chapa, aunque por desgracia para todos es erróneo.
- Pero
nosotros vivimos en estados liberales. ¿Nuestra sociedad vive bajo una definición
errónea de libertad?
- Nuestra sociedad
es postmoderna, que es el paso siguiente, aunque está muy influida por el
liberalismo. Pero vamos por partes…
- … como
Dexter…
- La
definición liberal de libertad trasciende la concepción puramente inmanente,
pero es un tanto ingenua. Básicamente definen la libertad como una ausencia de
obstáculos externos en la búsqueda de la felicidad. A partir de aquí, cualquier
injerencia es considerada una tiranía. Además, presupone para todo el mundo el
mismo punto de partida, y esto cuando hablamos de sociedades humanas es una
utopía. En todo grupo humano existen relaciones de poder, y suelen estar
desequilibradas. Suponer que la simple ausencia de obstáculos proporciona
libertad a todos es sencillamente un cuento chino. Por otro lado proponen algo
interesante y que matiza en algo la definición anterior. En las sociedades
liberales el concepto de contrato social tiene mucho valor y, aunque se
equivoquen al suponer que ambas partes de un contrato parten en igualdad, me
parece que en el establecimiento de compromisos (sustantivo) libres (adjetivo)
puede haber algo interesante.
- Como
cuando compro un billete de tren y el maquinista me lleva a la Puerta del Sol.
Yo no soy libre si él no cumple su parte del trato.
- Exacto.
Pero no sólo te lleva el maquinista, porque detrás del sistema de transporte
ferroviario estamos la sociedad entera.
- Creo que
esta definición completa bastante mi resumen. La libertad no puede consistir en
la simple ausencia de obstáculos, y tiene que incluir compromisos libres. Esto
invalida la idea del “haz lo que quieras”. Nuestra profesora de historia nos ha
contado que los romanos ya distinguían entre derechos de crédito y derechos de
compromiso. Los primeros se disfrutaban con la sola ausencia de impedimentos,
pero para disfrutar los segundos necesitabas de la acción de otro. ¿No hay
libertad fuera de la sociedad?
- Parece
que no, o tendríamos que volver a la definición Agustina de libertad como algo
interior e inherente al ser humano. Por lo que puedo deducir llegados a este
punto, la libertad parece ser más una construcción que algo que nos viene dado.
- Bueno,
pues sólo nos falta la idea postmoderna de libertad, ¿no?
- Creo que
sí… pero como esta definición es la que maneja de forma generalizada la
sociedad de hoy, te dejo que la describas tú.
- En parte
creo que la mayoría de la gente asume la libertad de la manera Agustina, como
algo que está en nuestro interior, y por supuesto al margen de los compromisos,
que son cadenas inaceptables. Es curioso que nuestra sociedad asuma valores de
Agustín de Hipona, cuando hace siglos que está pasado de moda.
- En
realidad no está nada pasado de moda. ¿Qué país consideras que tiene más
influencia cultural en este momento en todo el mundo?
- Estados
Unidos…
- Y ya
sabes que Estados Unidos fue fundado por una comunidad de protestantes, ¿no?
- Sí, pero
el protestantismo es bastante más moderno que San Agustín.
- En
cierto modo sí, pero no del todo. ¿Quién fundó el protestantismo?
-Lutero
- ¿Y no
sabías que Lutero era un monje agustino? No es tan raro que a través de los
medios de difusión de la cultura, y de Holywood en particular, el país más
influyente, a la sazón de origen Luterano, siendo Lutero un monje agustino,
transmita valores cercanos a San Agustín.
- Esto me
huele a la chapa imposible que me diste sobre Descartes cuando vimos Matrix…
mejor sigo con el resumen: Por otro lado, la sociedad actual está muy ligada a
la idea de libertad como ausencia de cadenas, como un “haz lo que quieras” que encaja
muy bien con las necesidades de consumo desenfrenado de nuestro sistema
económico. Y además, de este modo, al considerar la libertad como algo
abstracto, casi metafísico, en vez de cómo el resultado de una construcción humana,
se justifica la desigualdad. Si soy libre por definición, porque lo llevo
dentro, no puedo exigirle cuentas a nadie ante las tiranías que plantea la
desigualdad de acceso a los derechos.
- Creo que
ahora si podemos retomar algo que dejamos antes. No he podido evitar desde el
principio la intuición de que los derechos tendrían un papel central en la
definición de libertad. Y creo que lo he intuido de la manera más sencilla, que
suele ser fijarte en lo que no es libertad. Creo que nuestra sociedad no es
libre en su sentido más amplio. Y eso me hace sospechar que aquellas cosas que
considera cadenas, como las obligaciones y deberes, o que simplemente no
considera en su definición de libertad, como los derechos, pueden tener un
papel en la definición de libertad. No por un afán de nadar contracorriente,
sino porque sinceramente pienso que en la mala definición del derecho y el
deber está la clave del asunto.
- Aunque
es comprensible que después de los totalitarismos del siglo XX la sociedad esté
cansada de las filosofías del deber.
- Sin
duda, pero desligarte del deber no te libera. Por el contrario te esclaviza aún
más, pero para entenderlo hay que saber cuál es el origen del deber y por qué
debe ser cumplido.
- Esa es
una cuestión interesante. ¿Por qué debo hacer lo que debo? ¿Por qué tengo que
cumplir con mis obligaciones?
- La
ob-ligación es una acción que te liga a un fin determinado. Son las cosas que
tienes que hacer para alcanzar un resultado deseado. Por ejemplo, si quieres aprobar
un examen el lunes, tu obligación es estudiar el fin de semana. No son una
imposición, sino el vehículo para alcanzar tu objetivo de aprobar el lunes. Si
quieres el fin tienes que poner en marcha los medios necesarios, y eso es a lo
que llamamos obligación.
- Es
decir, viene primero el fin y a partir de él las obligaciones. Pero, ¿y si no
quiero aprobar el examen pero me obligan?
- Menos
mal que hemos definido la libertad como un término adjetivo. Lo fundamental es
que el fin marcado sea libre. Y esta me parece la clave de la definición. Yo
quiero encadenarme a las obligaciones derivadas de mis objetivos libres, porque
ahí está mi libertad ¿Qué quieres hacer cuando termines el instituto?
- Quiero
estudiar medicina.
-
¿Consideras que estudiar medicina es un objetivo (sustantivo) libre (adjetivo)
que tú te marcas?
-
Absolutamente libre.
-
Entonces, si tienes un examen el lunes pero te apetece salir el fin de semana,
¿eres libre haciendo lo que te apetece o quedándote a estudiar en casa?
- Desde
luego soy más libre sacrificándome y quedándome en casa. Sólo así puedo
alcanzar el objetivo libre que me he marcado. Pero suena contradictorio que la libertad
consista en encadenarte.
- Suena
contradictorio porque es una definición contracorriente, totalmente divergente
del modelo útil para el consumismo, porque implica, por ejemplo, ahorrar en vez
de gastar, o renunciar a gratificaciones inmediatas para una gratificación
posterior. Además, al ser una definición que adjetiva, entran en juego
cuestiones que tienen que ver con la igualdad real en el acceso a los recursos.
- Con mi
poder adquisitivo nunca podré estudiar medicina sin un buen sistema educativo
público.
- Eso es
porque el derecho a la educación, como todos los demás, son lo que los romanos
llamaban derechos de compromiso. Y eso nos pone en la clave de establecer esos
compromisos (sustantivo) libres (adjetivo), y de valorar el acceso real a los derechos para hablar de libertad, lo cual a veces significa de la acción (deber) de otros.
- Y esos
compromisos tendrán obligaciones.
- Tendrán
deberes.
-¿Qué
diferencia hay?
- Las
obligaciones son las acciones que hay que poner en marcha para alcanzar fines.
Los deberes son obligaciones para un tipo muy concreto de fines: los derechos.
- ¿Los
derechos son fines?
- Los
derechos son fines de la inteligencia humana, y las acciones que hay que
ejecutar para sostenerlos son los deberes.
Los derechos no vienen dados por la naturaleza, por dios, por un rey
bondadoso ni nada que se le parezca. Son una construcción de la inteligencia
humana en acción. ¿Por qué tienes que cumplir entonces con tu deber?
- Porque
el cumplimiento del deber derivado de los compromisos libres de una sociedad
garantiza mis derechos, que son un proyecto de la inteligencia humana. Ser
libre no es hacer lo que quiero en cada momento, como una esclava de mis
impulsos, sino esclavizarme a lo que quiero y a las obligaciones que alcanzarlo
conlleva. Y a veces, esto implica más que la ausencia de impedimentos. Implica el cumplimiento del deber por mi parte y por parte de los otros, como cuando compro un billete de tren.
- Como
diría José Antonio Marina, debo realizar el deber porque soy el promulgador
del derecho en que se funda.
- Pero yo
soy muy vaga… y para ser libre hay que tener mucha voluntad por lo que veo.
- Hay que
tener muchísima voluntad.
- ¿Y qué
es la voluntad?
- Esto si
te parece lo dejamos para otro día, porque mi idea de la voluntad, además,
parte de una crítica a la teoría de la voluntad de José Antonio Marina, con quien
no estoy de acuerdo en este punto.