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¿Apropiación cultural?

Son frecuentes las acusaciones de apropiación cultural que se vierten sobre artistas de todo tipo. Hemos visto casos tan esperpénticos como el de la rapera Mala Rodríguez, una andaluza blanca que canta música negra, acusar de apropiación cultural a Rosalía por cantar flamenco siendo catalana (a mí también me explota la cabeza). Más recientemente, se vuelve a acusar a Rosalía de apropiación por versionar una canción de los Chunguitos en la gala de los Premios Goya. Pero conviene revisar de manera crítica este concepto posmoderno para ver qué valores subyacen tras él, y si permiten de verdad articular algún tipo de resistencia para las comunidades históricamente oprimidas que lo utilizan o es una trampa también para sus propios intereses.

Lo primero que tenemos que hacer es ubicarlo en su paradigma, que es el posmodernismo. Y tenemos que saber que este paradigma cultural es sobre el que se apoya su equivalente económico, el neoliberalismo. Por eso no es extraño que se establezcan regím…
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1848: Seneca Falls y el Manifiesto Comunista

Los debates que provoca la frustración suelen derivar en esperpentos retóricos. La derecha ha ganado en Andalucía, y como consecuencia de esto y de las facilidades para el desahogo que ofrecen las redes sociales, podemos llegar a leer una cantidad ingente de estupideces. La más llamativa, en mi opinión, ha degenerado en una confrontación entre feminismos y lucha de clases, que viene larvándose un tiempo, pero que se ha endurecido estos días. Se quiere plantear que el feminismo compite con la lucha de clases malgastando en un tema secundario buena parte de la fuerza, y que la lucha de las mujeres es una lucha desclasada. Pero esto, históricamente no ha sido así.
En 1848, Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton organizan la Convención de Seneca Falls, eclosión definitiva del movimiento feminista organizado. El resultado de aquel encuentro fue la redacción de la Declaración de sentimientos de Seneca Falls, que por primera vez establece una agenda explícita de lo que va a ser el movimiento…

¿La libertad es un deseo o un poder? Por qué soy abolicionista

No se le escapa a nadie que estamos viviendo una enorme tensión entre movimientos feministas en relación a la prostitución. Es una tensión que en buena parte de los foros por donde transcurre el debate se trata con una enorme superficialidad, pero que esconde diferencias de fondo que conviene explicitar, porque no son menores.
El feminismo es un edificio levantado sobre los pilares de la modernidad. Hijo predilecto de la modernidad ha sido el liberalismo, es cierto, pero aunque menos queridos, también son hijos e hijas de la misma modernidad el marxismo, el anarquismo, el feminismo, y en general todas las corrientes críticas emancipatorias hasta los años 70 del siglo XX. Esto es así porque se erigen sobre las categorías políticas que aportó la edad moderna, y que tuvieron su primera articulación política en la Ilustración. Libertad, igualdad y solidaridad serían sus categorías más fuertes, y el poder y sus relaciones son el eje sobre el que giran sus teorías críticas. Además, son categ…

La "industria de la felicidad" contra la empatía

La industria de la felicidad no deja espacio para el pensamiento negativo. Ha convertido el “derecho” a buscar la felicidad en una obligación de la que, además, eres el único responsable. Si no has conseguido alcanzar tus metas es porque no has sonreído lo suficiente, no has participado en suficientes talleres de musicoterapia o no te has gastado suficiente salario en clases de “mindfulness”. Porque todo el mundo sabe que si deseas algo con suficiente fuerza, lo vas a conseguir seguro (con ayuda del universo, que conspira a favor de la gente positiva). Además, seguramente sigues rodeado de gente negativa, esos chupasangres empeñados en tener problemas de todo tipo: puede que incluso alguna persona de tu entorno haya perdido recientemente a un ser querido y esté empeñada en estar triste por su pérdida, en lugar de sonreír y apuntarse a algún taller de arteterapia.
La industria de la felicidad es el paso siguiente en el desarrollo cultural neoliberal, la última frontera en la atomiza…

El voto a "la contra" no moviliza

Ha ganado Trump. Lo veíamos venir pero no queríamos mirar. Y ahora que ya está aquí, cuanto menos deberíamos extraer alguna conclusión útil. ¿Por qué un personaje sin experiencia política, xenófobo y machista, que no tenía siquiera el apoyo pleno de su partido ha podido ganar las elecciones? En mi opinión, en parte se explica por la poca calidad de una rival, Hillary Clinton, que tenía demasiadas contradicciones en su trayectoria política. Pero no sólo. Como en el referéndum sobre el Brexit, el voto a la contra no ha servido para movilizar a una mayoría social que, con toda seguridad, desprecia a Donal Trump.
Tenemos que ir más allá de la poca calidad de la oponente. En el referéndum inglés, grandes figuras de la política británica defendieron la permanencia en la UE y perdieron la batalla. ¿Qué está pasando? Creo que varias cosas.

Hay un desgaste del proyecto democrático en sí mismo y en todo el planeta.
Las imperfectas democracias occidentales del siglo XIX se consolidaron definitiv…

La deshumanización del tiempo

Sería interesante escribir una historia del tiempo, un recorrido por el valor y el sentido que el tiempo ha tenido a lo largo de nuestra historia y para cada cultura. En occidente, por ejemplo, se sacralizó enseguida, primero como mecanismo de consolidación de los ciclos de las estaciones en la dinámica social (había que comportarse y hacer cosas distintas para prepararse y sobrevivir en cada estación), y después separando su dimensión terrenal de la celestial. Bajo la promesa de vida eterna del cristianismo se consagraba el tiempo tras la muerte, se degradaba el tiempo como valor en vida.
La edad moderna nos ayudó a desacralizarlo. A medida que se consolidó como fundamental en física fue adquiriendo un papel instrumental en dos sentidos. El tiempo era un elemento humano en la medida en que nos servía para explicar los fenómenos físicos, y además podía medirse. Pero también era parte del escenario de la vida (junto con el espacio físico). Fue una conquista formidable. Nos apropiamos d…

La política de la capucha

Encuentro en el pudor un potente acicate para la decencia política. La vergüenza puede ser una motivación muy fuerte para enfrentar la realidad de manera exigente. Nadie quiere tropezar en público, por eso las personas pudorosas tratamos de mostrar cierto rigor en lo que hacemos y decimos. Siempre hay gente desvergonzada que coge la linde sin miramientos, pero en cierto modo el pudor hace que mayoritariamente nos esforcemos por buscarle un sentido político a lo que hacemos.
Del mismo modo, me parece imprescindible la claridad en la cadena de responsabilidades. Para quien puede tomar una decisión política desde el anonimato no es difícil desentenderse de las consecuencias y, por lo tanto, no tenerlas en cuenta. Por eso, como el pudor, la cara descubierta es fundamental para la democracia. Sin rendición de cuentas, sin asunción de responsabilidades por nuestros actos políticos, terminaríamos viviendo en una sociedad de la impunidad, donde por la falta de consecuencias las decisiones se…