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Mostrando entradas de mayo, 2012

Las cebollas de Neruda, o la democracia

Pablo Neruda fue un poeta valiente. En un alarde casi temerario se atrevió a escribir sus Odas elementales, que incluyen una Oda a la cebolla. Es un gesto valiente adquirir un compromiso con los aspectos sencillos que hacen de la existencia el espacio de nuestra vida, pero que compiten con la grandilocuencia de los grandes temas, las metáforas de la libertad como término sustantivo y la Humanidad sin seres humanos. Yo, que siempre he querido ser más valiente de lo que en realidad soy, escribí el día de mi vigésimo cuarto cumpleaños un poema a una naranja. Lo hice mientras trataba de esconderme de mis obligaciones laborales, que me obligaban a repetir durante cuarenta horas semanales la misma retahíla de encuestas telefónicas sobre el nivel de satisfacción de los clientes de una conocida marca de coches. Agazapado en el cubil del puesto 27, me aventuré al compromiso con las naranjas y los muslos de mujer, porque en realidad el poema era un texto erótico. La textura y la pulpa de esa fi…

Los ojos de Van Gogh, o la democracia

Me reconozco en deuda con Vincent Van Gogh, tanto en su faceta de pintor como en la de “filósofo”. He paseado por sus paisajes con la misma cotidianidad de vecindario que por las más de 700 cartas a su hermano Teo, en las que expone un argumentario a favor de las cosas y las personas en su relación íntima, de su valor, de su lugar en un mundo a veces demasiado humano para las cosas cuando se entrega a las verdades universales, o desgarrado por un materialismo alienante y deshumanizador amordazado por los balances de cuentas y los informes de gestión. En su defensa de las cosas pequeñas, de aquellas que nos rodean dándole cobijo a nuestra soledad o sustento material a nuestras conversaciones, encontré una nueva forma de ver el mundo. Junto con Pablo Neruda me indujeron a mirar para ver, a prestar atención a los detalles y las cosas pequeñas, las pequeñas cosas del día a día, las que nos acompañan cada mañana o cada noche como la taza de café, las zapatillas o los buenos días del vecin…