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Mostrando entradas de julio, 2014

Diccionario IU-Podemos Podemos-IU

Una condición indispensable para cualquier proceso de convergencia política es el establecimiento de un código compartido. Sin la garantía del uso de un lenguaje que todas las partes entiendan la convergencia no es más que una proclama publicitaria, o la coartada tras la que se justifican algunos movimientos en las corrientes internas de los partidos. Por eso es necesario, aún sabiendo que Podemos está en una fase inicial de su elaboración programática, allanar el camino de la comunicación consensuando un lenguaje común. Y no crean que estoy hablando de semántica. Hablo de significados políticos y organizativos sobre los cuales será posible, o no, construir una alternativa compartida. En definitiva, los que están condenados a entenderse deben ser capaces de comunicarse, y este artículo pretende contribuir a ese entendimiento. Y si bien no siempre podremos aportar certezas, al menos señalaremos las incertidumbres, para que sea posible su abordaje colectivo.
En el plano organizativo el p…

La izquierda y su responsabilidad ética

A veces ocurre que nos acostumbramos a una realidad en ruinas y terminamos por confundir los escombros con el estado natural de los edificios. Incluso terminan por instalarse soniquetes repetitivos en nuestra cultura popular, como una forma de presión a favor de esa visión distorsionada. Así, durante muchos años se ha tachado de "buenismo", en sentido peyorativo, a todo aquel que aludiese a cuestiones éticas para sus posicionamientos políticos, porque en esta sociedad del beneficio rápido, la ética es una construcción colectiva a demoler, o al menos a sustituir por un edificio de paredes permeables por donde puedan escurrirse las decisiones interesadas.
Entiendo que hay algunas distancias entre ética y política. No se trata del mismo juego, pero son deportes que se practican en el mismo terreno. Tanto en ética como en política lo que se resuelve es la convivencia humana orientada a la búsqueda de la felicidad de las personas. Pero como esta felicidad ha de buscarse en convi…

¿Izquierda-derecha o 1% Vs 99?

¿Ha perdido su sentido la dicotomía izquierda -derecha?
Decía Gramsci que en el claroscuro que resulta de la desintegración de un viejo orden y hasta que aparece un orden nuevo, surgen los monstruos. Porque cuando en la agonía de un paradigma se amontonan los cuestionamientos pero no se acierta con la alternativa, o no se consolida de momento un paradigma nuevo, corremos el riesgo de enmendar la totalidad sin distinciones, tirando por el fregadero al niño junto al agua sucia. Por eso conviene el reposo de la butaca antes de lanzarse a gritar en las plazas, para que aquello que defendemos en el espacio público no suponga la negación de lo que conviene preservar, forme parte o no del orden viejo que desaparece.
Cuando a finales del siglo XVIII los parlamentarios franceses se reúnen en la Asamblea Nacional surgida tras la Revolución de 1789, y se distribuyen agrupándose por ideologías, quedando las facciones más progresistas a la izquierda del presidente y las más conservadoras a su dere…

Reducción al absurdo

Hay pocas cosas peores para una democracia que los maniqueísmos tramposos. Porque en las dicotomías tajantes creadas ad hoc para los procesos de debate, suele esconderse el interés de una de las partes en anular la legitimidad del contrario para no atender a sus argumentos, reduciendo el espacio para la reflexión colectiva al espacio que ocupan los argumentos propios.
Así sucede con el debate sobre primarias abiertas. Ante la nueva configuración del mapa político tras las elecciones europeas, lejos de un debate en profundidad sobre los contenidos del proyecto político, tanto PSOE como IU han reaccionado, que no reflexionado, frente a la presión mediática que ejerce Podemos anunciando procesos de renovación formal (fórmulas para la elección de candidatos). Pero cuando los debates de fondo se reducen al absurdo de la carcasa formal, que en democracia tiene su importancia obvia pero no lo es todo, se pierde la oportunidad de abordar en profundidad las cuestiones de fondo. Y si lo que es…

El Proceso: Kafka y la acción penal contra el sindicalismo en España

El poder ejercido desde la administración pública es un enemigo poderoso, como bien sabía Kafka. En su libro El Proceso, paradigma del asfixiante universo kafkiano, Joseph K debe hacer frente a una imputación cuyo sentido desconoce, argumentando una defensa insólita que no hace más que toparse con las limitaciones del acceso real a la justicia por parte del individuo común. En una espiral infame de acontecimientos que una y otra vez derivan en callejones sin salida, el señor K es aplastado por la maquinaria de una administración que, de tan implacable contra el encausado, resulta amargamente ridiculizada por Kafka en su magnífico libro. No parece haber inquina personal contra Joseph K por parte del poder judicial, sino más bien la aceptación de un modelo de justicia en el que para la gente común la ley y la justicia son una ratonera. Pero el sentido del relato es claro: la indefensión frente a un proceso judicial injusto es una vía hacia el totalitarismo y el aplastamiento moral del …