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Una farsa y una tragedia


"Todos los grandes hechos ocurren dos veces" decía Marx que decía Hegel. Y matizaba que "una vez como tragedia y la otra como farsa". Un mes y un día después de la repetición de las elecciones generales, el Rey Felipe VI debe estar considerando seriamente pedir la baja por depresión. Es verdaderamente una tragedia, porque la farsa, por lo visto, fueron las primeras elecciones del 20 de Diciembre. Debe sentirse ninguneado como ese niño que trata de separar a dos amigos en una pelea en el patio del colegio. Intenta colarse por donde puede con muy poco éxito. Seguramente no es lo que le contaron sobre el papel de un Rey, pero tratándose de monarquías la historia ya se repite: se dio en el pasado como tragedia y ahora como farsa.

Y mientras tanto, el Presidente en funciones se plantea no asumir, por segunda vez, el riesgo de una sesión de investidura fallida. No tiene apoyos. Tampoco los busca. Más bien parece que espera que le caiga el gobierno en las manos por incapacidad del enemigo, como ocurrió la primera vez (Rajoy ya fue candidato en 2004 y 2008, y sólo ganó en 2011 por los méritos de Zapatero). No estoy seguro en este caso de cuál es la farsa y cuál la tragedia, porque tratándose de nuestro presidente, como buen gallego, es difícil saber si sube o baja.

En cualquier caso, lo verdaderamente trágico es la incapacidad del resto de organizaciones políticas para construir una alternativa frente a un Partido Popular imputado por corrupción. No parece tan difícil y de hecho no lo es. Por eso algunos ya valoramos como farsa el proceso de negociación de la pasada primavera, que más parecía una precampaña electoral que un diálogo serio para echar a Rajoy de la Moncloa. Están cavando las trincheras de la oposición sin haber optado al gobierno, y eso es una gran irresponsabilidad para con el país. Porque lo preocupante, después de todo, no es haber soportado la farsa pos-electoral de los comicios de Diciembre y la tragedia de la nueva victoria del PP el 26J, sino el escenario de una segunda legislatura popular. Recordando algunos "grandes hechos" de la primera- salarios en diferido, televisiones de plasma, borrados de disco duro, pagos en B- parece que hemos vivido la farsa. Y si esto es así, lo que nos espera es la tragedia.

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