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Mostrando entradas de junio, 2014

Hölderling y la democracia

El pensamiento romántico escenificó la quiebra de las promesas ilustradas de manera descarnada. En el fondo del pensamiento filosófico y artístico del romanticismo subyacía una queja de tipo político contra las promesas incumplidas. El progreso ligado a las luces de la razón y la revolución francesa pronto degeneró en un totalitarismo racional al que los románticos respondieron contraponiendo la superioridad de la intuición sentimental, ampliando la maniquea dicotomía entre razón y emociones. Hölderling, que junto a sus amigos Hegel y Schiller, y probablemente por influencia de estos, depositó grandes esperanzas en la revolución de 1789, fue un decepcionado de cuya obra se desprende una lección desesperada. Porque aunque ha sido tratado con posterioridad como paradigma romántico del genio de la locura, hasta que perdió sus facultades mentales estuvo siempre ligado a la realidad del mundo que lo rodeaba, y su énfasis sentimental siempre tuvo un punto reflexivo, como un matiz de ilustr…

¿Emigración o exilio?

El lenguaje es un arma cargada de futuro. Como herramienta para la comunicación y el entendimiento mutuo, permite asentar sobre sus bases una convivencia democrática que de otro modo me resulta imposible imaginar. Pero esta vía de comunicación puede ser una línea recta o un laberinto, y hay que cuidar su itinerario para no perderse en los vericuetos de las retóricas interesadas. Nos conviene un lenguaje utilizado con responsabilidad, para que sea la realidad que describe la que aporte el peso de los argumentos. Una distorsión del instrumento puede conducirnos hacia el vaciado de significación del todo vale, y desde ahí la convivencia democrática se hace complicada. Y ya sabéis que opino que la democracia la necesitamos los trabajadores, porque los ricos ya vivían muy bien sin ella (Nicolás Sartorius). Por eso, cuidado con determinados usos políticos de la lengua, porque pueden, a la larga, atentar contra el sujeto político al que pretenden representar.
Ya escribí en otra ocasión, hab…

La casta y los castos

El lenguaje es un instrumento político muy poderoso. En una sociedad tan mediatizada como la nuestra, los elementos discursivos, cuando consiguen desarrollarse desde los medios de comunicación de masas, ayudan a configurar los rasgos de nuestra cultura dominante, que como decía Marx, en una sociedad cualquiera, corresponde a la cultura de la clase dominante. No es de extrañar que conceptos como sindicato o negociación colectiva no tengan apenas hueco en los medios de difusión masivos, mientras otros conceptos de viejo cuño como casta o clase política se introducen sin filtro alguno. La pregunta es qué intereses pone en juego cada discurso, para entender por qué algunos se abren paso en las grandes empresas de comunicación y otros no.
No comparto las teorías de la casta o la clase política, como ya expliqué en otro artículo antes de la aparición de Podemos (http://lageneraciondelosidiotas.blogspot.com.es/2014/01/clase-politica.html). No sólo por su origen en políticos adscritos a las …

La transición como prólogo II

Vivimos un cambio de tiempos en el que la crisis económica es la palanca sobre la que se apoya una auténtica revolución de los ricos. Desde ese punto de apoyo y a través de las políticas de austeridad, se está provocando una debacle democrática peligrosa no sólo por la usurpación de las instituciones democráticas por parte de unos mercados articulados políticamente a través de la Troika, sino porque la incapacidad del entramado institucional y político de la democracia a la hora de resolver los problemas de la gente está generando una desafección contagiosa en la ciudadanía. Cuando no nos queden puentes entre las instituciones y la gente, el proyecto democrático habrá fracasado y con él, gran parte del proyecto emancipador que las clases trabajadoras iniciaron en el siglo XIX. Porque no me cansaré de repetir que la democracia la hemos peleado los trabajadores y trabajadoras porque somos nosotros quienes la necesitamos. Los ricos ya vivían muy bien sin ella.
En España este proceso de …

República y conflicto capital-trabajo

Tengo la sensación de vivir un capítulo en "sepia" de nuestra historia. Con la abdicación del rey, en los próximos días la ciudadanía y las instituciones españolas vamos a dejar un legado ingente de imágenes de documental. Se abre un periodo de incertidumbre que se suma a la angustia de una estancia demasiado larga en el túnel de la crisis, en el que, a pesar de los mensajes lanzados desde el Gobierno, todavía no es posible atisbar una luz que indique la salida. No podemos olvidar que nuestro país hoy está calado hasta los huesos por una lluvia de recortes que ha desbordado como un torrente los márgenes que cualquier sociedad democrática puede mantener seguros. Con seis millones de parados y más de dos millones de niños y niñas en la pobreza, el grado de cohesión social que mantenemos es heredero de la inercia adquirida en el ciclo democrático de los últimos treinta y cinco años. Pero el impulso se agota. Necesitamos un impulso nuevo. Es cierto que la elección de la Jefatur…